Una línea telefónica para desahogarse con insultos

Dos empresarios alemanes idearon una manera para que los ciudadanos pasivo-agresivos puedan desahogar su rabia: marcar un número de teléfono y dedicarle a la persona que conteste al otro lado una retahíla de insultos a modo de alivio para el enfado.

En estos tiempos de crisis, en los que la tensión crece en distintos rincones del mundo, las ideas para reconducir el estrés y la frustración de forma que no causen daño a terceros se multiplican.

Lugares en los que se pueden romper objetos, páginas de Facebook u otros sitios de internet en los que depositar las palabras menos amables de nuestro vocabulario, y ahora, una línea telefónica dedicada a recibir insultos.

Los expertos consideran poco sana la represión de los sentimientos negativos. La rabia se puede acumular en nuestro interior hasta llegar a un punto de no retorno en el que no podamos evitar el estallido de furia, generalmente ante la persona menos indicada o en el lugar menos apropiado.

El insulto cumple una primera función que es la de desahogo. Algunos van más allá y consideran que el insulto es bueno para la salud por cuanto previene algunos tipos de úlcera, más allá de que el insultado esté presente o no.

Otras personas insultan para superar la impotencia que les causa una situación que se les ha ido de las manos. El insulto puede ayudar a tomar ánimo.

Y finalmente, los insultos más leves pueden servir para hacer reproches cariñosos a las personas queridas. En estos casos es común el uso de los diminutivos, que le quitan peso a la palabrota.

“Insultos fuera”

La hotline de los insultos, que en alemán se llama Schimpf-los (“insultos fuera”), cuenta con operadores que atienden el teléfono siete días a la semana para escuchar a individuos frustrados que hacen burla e insultan con el lenguaje más desagradable que se les pueda ocurrir.

“No juzgamos a las personas que están enfadadas”, explicó Ralf Schulte, quien fundó esta línea de atención telefónica junto con su socio, el proveedor de servicios Alexander Brandenburger.

“Es algo que ocurre, es natural. Con nosotros, Ud. puede desahogar su indignación sin compromisos”, detalló Schulte, de 41 años.

Los creadores del servicio se inspiraron en sus propias rutinas diarias llenas de estrés

Tal como Schulte lo ve, le está haciendo un favor a la gente al ofrecer un desahogo para la irritación contenida y acumulada. Además, dice, ayuda a evitar altercados en el lugar de trabajo o en casa.

“Si Ud. está estresado en el trabajo, se va a a casa y le echa la bronca a su pareja”, agregó. “Aunque no sea su culpa”.

El servicio cuesta 1,49 euros (US$1,80) por minuto, una cifra que según Schulte está totalmente justificada.

“Por poder soltar todo lo que tienes dentro, es una ganga”.

Los operadores no se limitan a escuchar los improperios que expresan los usuarios de este servicio. También deben hacer uso de cierta imaginación.

Cuando los que llaman no son creativos a la hora de insultar, o si se traban, los operadores de la línea los provocan con comentarios como: “Es la tercera vez que he oido lo mismo hoy, ¿es todo lo que puede decir?”.

Si a partir de ahí comienza una discusión directa entre cliente y empleado, es algo que quedará entre ellos.

Fuente: BBC Mundo

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